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La Guía de Vigilancia de la Salud en el Sector Pesquero se ha realizado en el seno del Grupo CANO, llamado así en alusión al Cantábrico Noroeste. Este grupo está constituido por un equipo multidisciplinar de personal médico y técnico perteneciente a ISSGA – Instituto Galego de Seguridad e Saúde Laboral, IAPRL - Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, ICASST - Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo y OSALAN – Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales.

En esta Guía, se proponen las pruebas y exploraciones médicas concretas que permitirán conocer si las condiciones de trabajo afectan a su estado de salud, facilitando al médico y al enfermero del trabajo identificar de forma precoz la aparición de dichos daños y dándoles la posibilidad de recomendar las medidas preventivas más adecuadas en su trabajo junto con el técnico de prevención.

 

Guía completa:

Grupo CANO. Guía de Vigilancia de la Salud en el Sector Pesquero. Barakaldo (Bizkaia): ISSGA - Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral; IAPRL - Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales; ICASST - Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo; Osalan – Instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales; 2016.

 

Adjuntos:
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Se trata de una publicación del INSHT de julio de 2017.

Las disposiciones mínimas relativas a la seguridad y salud de los trabajadores que ejecutan obras de construcción es­tán reguladas a través del Real Decreto 1627/1997. La aplicación de esta norma no depende de la magnitud, volumen ni duración de la obra, por lo que es apli­cable también a las obras menores sin proyecto. Sin embargo, cuando no se re­quiere redactar un proyecto de obra no es exigible que el contratista elabore un Plan de seguridad y salud en el trabajo en los términos que establece la normativa. No obstante, que una obra de construcción sea menor no significa que sea menos peligrosa para los trabajadores, por lo que, en cualquier caso, es necesario tener en cuenta las obligaciones de todos los in­tervinientes para integrar la prevención de riesgos laborales en las distintas fa­ses de la obra.

 

Se trata de una publicación premiada de Ramón Pérez Merlos, director del Servicio de Prevención de ETOSA.

En su prólogo se indica que el objetivo de este libro, no es otro que remover los actuales paradigmas formativos propiciados por la inercia del propio sistema y alumbrar luz a la hora de seleccionar aquella formación en prevención de riesgos laborales que sea verdaderamente significativa para el trabajador, al mismo tiempo que analizar la situación actual de la formación en prevención de riesgos laborales.

Continúa comentando que el autor considera que se cierra la puerta a la formación a las entidades formativas especializadas y más concretamente a los diseñadores y fabricantes de los elementos productivos. Se ponen trabas a la aplicación de las nuevas tecnologías en la formación en esta materia y se ignoran elementos como la gamificación, formación inversa, etc., que permiten aprender de forma lúdica. La solución pasaría por abrir la formación a nuevos métodos y entidades formativas a las que no está abierto el sistema, así como que su financiación a través de nuevas formulas mas creativas.

El Consejo de la Unión Europea alcanzó, el pasado 15 de junio, un acuerdo en la modificación de la directiva relativa a la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes carcinógenos o mutágenos durante el trabajo

La Directiva propuesta pretende establecer valores límite de exposición más estrictos y la observación “piel” para cinco carcinógenos, así como dicha observación independiente de los valores límite para otros dos carcinógenos, abarcando así siete carcinógenos en total.

Los agentes carcinógenos y mutágenos cubiertos por la Directiva son los siguientes: aceites minerales previamente utilizados en motores de combustión interna, algunas mezclas de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), el tricloroetileno, la 4,4'-metilendianilina, la epiclorohidrina, el dibromuro de etileno y el dicloruro de etileno.

Este documento, publicado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo recoge algunas buenas prácticas de diseño y organización, llevadas a cabo a lo largo de los últimos años, en centros del sector sanitario, para disminuir o minimizar los trastornos musculoesqueléticos. A pesar de que la mayoría de los ejemplos están localizados en hospitales, pueden ser aplicados en otros centros, como pueden ser los sociosanitarios o los geriátricos o incluso para la asistencia domiciliaria.